Covisian lleva 6 frentes de IA a ejecutivos ante una brecha de talento del 62%

Cuando una empresa empieza a incorporar inteligencia artificial en su servicio al cliente, la tentación suele ser medir el avance por el número de herramientas implementadas, aunque ese indicador dice poco sobre lo que realmente está pasando en la operación. Si solo 38 % de las organizaciones en Colombia considera que tiene el talento suficiente para ejecutar proyectos de IA, el dato sugiere que existe una brecha del 62 % que puede terminar condicionando la velocidad con la que las compañías convierten tecnología en resultados.

Esa diferencia importa porque Customer Experience es un área donde las decisiones tecnológicas tienen contacto directo con ingresos, costos y reputación, ya que una mala automatización puede aumentar los contactos repetidos mientras una buena puede liberar capacidad de los equipos. En consecuencia, el liderazgo deja de ser un asunto secundario y pasa a formar parte de la ecuación económica de la transformación.

Con ese escenario como telón de fondo, Covisian Academy y la Universidad de los Andes están trabajando en un programa para directivos que aborda seis dimensiones estratégicas relacionadas con IA y experiencia del cliente. La propuesta incluye liderazgo, analítica avanzada, agentes inteligentes, operación híbrida, gobierno y ética, y construcción de casos de negocio con foco en retorno de inversión.

Aunque esos seis frentes parecen diferentes, están conectados por una misma necesidad, porque una empresa no puede escalar inteligencia artificial si sus líderes no entienden simultáneamente los datos, la operación, el talento y los riesgos. El programa de Covisian busca precisamente juntar esas piezas para que las decisiones no queden repartidas entre áreas que trabajan sin una visión común.

La brecha no es solamente tecnológica

Si uno piensa en una interacción cotidiana con una empresa, la IA puede aparecer en varios puntos del recorrido, desde un chatbot que responde una consulta hasta un sistema que analiza conversaciones o un copiloto que ayuda a un agente humano. Covisian incorpora justamente esos escenarios, además de integraciones con CRM, ERP y plataformas omnicanal, porque el valor aparece cuando la tecnología se conecta con el proceso completo.

Ahora bien, la automatización de una tarea no garantiza por sí misma una mejora financiera, porque si el proceso posterior sigue siendo lento o si el cliente tiene que repetir información, el ahorro inicial puede perderse en otra parte de la operación. Por eso, la formación incluye analítica predictiva, métricas de CX y dashboards ejecutivos, herramientas que permiten seguir el efecto de las decisiones sobre el comportamiento del cliente.

Virginia Mateos ha señalado que “De la relación con nuestros propios clientes conocemos de primera mano qué les preocupa o qué necesitan para gestionar la relación con ellos”, una mirada que coloca la experiencia real de las compañías en el centro del planteamiento. La idea resulta especialmente relevante cuando las organizaciones deben decidir entre automatizar, asistir a sus trabajadores o mantener una interacción completamente humana.

Mientras tanto, la operación híbrida abre otro frente de negocio, porque el objetivo puede ser aumentar la capacidad de los equipos existentes en lugar de pensar únicamente en sustituir tareas humanas. Covisian contempla modelos de trabajo con personas potenciadas por IA, copilotos y automatización inteligente, de manera que el cálculo de productividad puede pasar por cuánto valor genera cada trabajador con las nuevas herramientas.

Medir antes de escalar

Cuando ese modelo llega a una organización grande, el gobierno de la IA adquiere además una dimensión económica, ya que los errores asociados con privacidad, seguridad, sesgos o cumplimiento pueden tener costos operativos y reputacionales. Por eso, el programa dedica un módulo específico a gobierno, riesgos, ética, privacidad, seguridad de la información y compliance.

Aunque la capacitación no sustituye la estrategia tecnológica de una empresa, sí puede modificar la calidad de las decisiones que anteceden a una inversión, porque obliga a los ejecutivos a identificar oportunidades de alto impacto, construir casos de negocio y evaluar ROI antes de escalar. Esa lógica resulta especialmente importante cuando los presupuestos de transformación deben competir con otras prioridades empresariales.

Con el programa programado para desarrollarse en Bogotá desde septiembre de 2026, Covisian está enfocando una parte de la discusión en el componente que suele quedar detrás de la infraestructura: las capacidades de quienes deben conducir el cambio. En un mercado donde solo 38 % de las organizaciones dice tener el talento necesario, formar líderes capaces de conectar IA, datos, personas y resultados empieza a parecer menos una actividad académica y más una decisión de productividad.