Cuando una empresa empieza a hablar de inteligencia artificial dentro de su operación, la conversación suele concentrarse en software, automatización y eficiencia, aunque existe una pregunta previa que puede cambiar por completo el resultado: qué va a pasar con las personas que tendrán que trabajar de otra manera. Olivia está mirando precisamente ese punto en Colombia, donde acaba de sumar a Luis Felipe Barrientos como Socio | Director para fortalecer su operación junto con Hernán Tello.
La firma lleva seis años de presencia en el país, después de instalarse en 2019, y ahora busca profundizar su participación en industrias como energía, banca, consumo masivo, salud y tecnología. La razón es sencilla de entender, porque estos sectores están enfrentando simultáneamente cambios tecnológicos, nuevas formas de trabajo y modificaciones en las expectativas de colaboradores y consumidores.
Con 15 años de trayectoria y presencia en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Caribe, España y México, Olivia cuenta con una operación internacional que puede conectar aprendizajes de distintos mercados. La llegada de Barrientos añade una experiencia particularmente vinculada con Colombia, ya que ha ocupado posiciones de liderazgo en innovación, además de desarrollar proyectos de transformación en América y Europa.
Aunque el movimiento podría interpretarse como una ampliación convencional del equipo directivo, el perfil elegido muestra una prioridad bastante concreta, porque Barrientos combina innovación, liderazgo, creatividad e inteligencia artificial con experiencia como consultor, conferencista y docente. Hernán Tello sostiene que su incorporación “suma su experiencia en innovación, liderazgo y creatividad, además de una gran capacidad para conectar y movilizar personas”, lo que ayuda a entender el tipo de capacidad que Olivia busca reforzar.
El problema aparece después de comprar la tecnología
Cuando una compañía invierte en una tecnología nueva, el costo inicial suele estar bastante claro, mientras que el costo de conseguir que las personas la incorporen puede ser mucho más difícil de calcular. Esa diferencia es importante porque una herramienta puede estar disponible para toda la organización y, aun así, generar resultados limitados si los equipos mantienen los mismos hábitos y formas de tomar decisiones.
Olivia plantea que la transformación ocurre cuando las personas hacen suyo el cambio, de modo que la implementación debe trabajar tanto con líderes como con colaboradores. Por eso, la firma busca involucrar directamente a sus socios y equipos senior en los proyectos, con el propósito de acompañar la ejecución y no limitarse a entregar diagnósticos o recomendaciones.
El escenario se vuelve más exigente con la inteligencia artificial, porque su impacto no se reduce a automatizar tareas específicas, sino que puede modificar procesos, profesiones y modelos de negocio. Las compañías necesitan entonces tomar decisiones sobre tecnología mientras revisan perfiles, capacidades, estructuras de liderazgo y formas de colaboración, lo que convierte la transformación en un proceso mucho más amplio.
Barrientos llega a Olivia con una trayectoria que conecta justamente esas dimensiones, ya que fue Vicepresidente de Escalamiento e Innovación de iNNpulsa Colombia y ha trabajado con organizaciones en América y Europa. Además, su experiencia académica en el Tecnológico de Monterrey y la Universidad de La Sabana permite sumar una mirada relacionada con formación y desarrollo de capacidades.
Medir el comportamiento también cambia la forma de decidir
Cuando una organización intenta entender qué está frenando la adopción de un cambio, puede apoyarse en encuestas y percepciones, aunque las herramientas de People Analytics permiten incorporar una capa adicional de información. Olivia utiliza Deepple y otras herramientas de analítica avanzada para observar el comportamiento humano dentro de las organizaciones y aportar una mirada predictiva a los procesos de transformación.
Si uno lo mira desde la gestión, esa información puede ser útil porque permite pasar de una conversación general sobre cultura a preguntas más específicas sobre dinámicas internas, liderazgo y adopción. Sin embargo, la firma plantea que los datos no reemplazan a las personas, ya que interpretar la información y convertirla en cambios concretos sigue dependiendo de líderes capaces de movilizar equipos.
Barrientos resume ese desafío al señalar que “la inteligencia artificial puede cambiar procesos y modelos de negocio, pero seguimos necesitando líderes capaces de generar confianza, movilizar equipos, hacer mejores preguntas y abrir nuevas posibilidades”. La afirmación conecta dos inversiones que muchas empresas suelen manejar por separado: la tecnológica y la relacionada con capacidades humanas.
Para Colombia, la oportunidad está en que esta necesidad aparece en varios sectores al mismo tiempo, mientras empresas de energía, banca, consumo, salud y tecnología revisan sus modelos de operación. Olivia busca participar en ese proceso desde una posición que combina experiencia internacional y conocimiento local, aprovechando una red que ya tiene presencia en siete mercados.
En términos económicos, la discusión termina siendo bastante práctica porque una transformación que no consigue adopción puede comprometer el retorno esperado de las inversiones realizadas en tecnología, procesos o capacitación. Por eso, la capacidad para medir comportamientos, preparar líderes y acompañar a los equipos puede incidir directamente en productividad y eficiencia, aunque esos resultados dependan de cada organización y de la ejecución concreta de cada proyecto.
Con la incorporación de Barrientos, Olivia refuerza en Colombia una propuesta que intenta conectar tecnología, datos y comportamiento humano en lugar de tratarlos como asuntos separados. Mientras la inteligencia artificial acelera la necesidad de cambiar, la compañía apuesta por acompañar a las organizaciones en la parte menos visible del proceso: conseguir que las personas puedan convertir esas nuevas herramientas en formas de trabajo que realmente funcionen.