El avance de la inteligencia artificial en el tejido empresarial colombiano ya no se mide en pilotos aislados sino en adopción real. El Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones estima que cerca del 45 % de las empresas del país están explorando o utilizando soluciones de IA para optimizar operaciones. En muchos casos, la puerta de entrada ha sido el análisis de datos y la automatización de procesos repetitivos.
Para directivos y emprendedores, el atractivo es claro. Un modelo de lenguaje bien integrado puede revisar contratos, responder preguntas sobre normativas internas o sintetizar información técnica en segundos. Esa capacidad de reducir tiempos de consulta tiene un impacto directo en la productividad de áreas como legal, operaciones o soporte técnico.
Sin embargo, el crecimiento de la IA también está revelando una vulnerabilidad poco discutida: la exposición de datos corporativos. El Banco Interamericano de Desarrollo ha advertido que la protección de la información es uno de los principales desafíos para la adopción tecnológica en América Latina. El problema no está solo en la tecnología, sino en cómo se usa.
En muchas organizaciones, los empleados utilizan herramientas públicas de inteligencia artificial para agilizar tareas cotidianas. El inconveniente surge cuando en esas consultas se incluyen fragmentos de documentos internos, reportes o datos estratégicos. Diversos estudios del sector estiman que más de un tercio de la información introducida en estas plataformas puede ser sensible.
Ese riesgo está obligando a las empresas a replantear su estrategia tecnológica. La pregunta ya no es si usar inteligencia artificial, sino cómo hacerlo sin comprometer el conocimiento corporativo. En otras palabras, la discusión pasó de la innovación a la gobernanza del dato.
En ese contexto aparece Biblion, una solución desarrollada por Gigas que busca resolver precisamente ese equilibrio. La plataforma permite a las organizaciones interactuar con su propia documentación mediante lenguaje natural, pero dentro de un entorno controlado y privado.
La clave técnica está en la arquitectura basada en Retrieval-Augmented Generation. Este enfoque permite que el sistema busque información en el repositorio documental de la empresa y genere respuestas contextualizadas sin recurrir a fuentes externas. Es una forma de aprovechar los modelos de lenguaje sin perder control sobre el origen de los datos.
Además, cada respuesta generada incluye referencias directas a los documentos utilizados. En términos prácticos, el usuario no solo recibe una respuesta, sino también la ruta para verificarla. Esa trazabilidad se vuelve especialmente relevante en departamentos donde cada decisión debe sustentarse en documentos específicos.
Desde la perspectiva estratégica, el objetivo es claro: llevar la inteligencia artificial al corazón del conocimiento corporativo sin abrir la puerta a fugas de información. Como lo resume el CEO del Grupo Gigas, Víctor Guerrero, “las empresas necesitan integrar la Inteligencia Artificial generativa en sus procesos, pero sin renunciar a la soberanía de su información. Biblion combina la potencia de los modelos de lenguaje con un entorno privado, trazable y controlado, alineado con las exigencias de seguridad de los entornos corporativos”.
El movimiento refleja una tendencia más amplia del mercado tecnológico. Las compañías quieren inteligencia artificial, pero bajo sus propias reglas. En ese escenario, la soberanía del dato empieza a convertirse en un factor tan determinante como la capacidad tecnológica.