Cuando una empresa decide asociarse con el máximo organismo del automovilismo mundial, no está buscando solo exposición. Está buscando influencia. Hankook dio ese paso al convertirse en socio global de la FIA, reforzando una estrategia centrada en innovación sostenible.
La oportunidad se abrió en un contexto donde el deporte del motor funciona como vitrina tecnológica. Las soluciones que hoy compiten en campeonatos mundiales son, muchas veces, las que mañana equiparán vehículos comerciales. Estar ahí es estar en la frontera del desarrollo.
El obstáculo: demostrar que la sostenibilidad no compromete el rendimiento. En categorías como Fórmula E y Rally, las exigencias son extremas. Cualquier falla técnica tiene consecuencias inmediatas, tanto deportivas como reputacionales.
La decisión fue apostar por investigación avanzada, procesos apoyados en inteligencia artificial y una línea específica para vehículos eléctricos. La familia iON responde a una necesidad concreta del mercado: llantas diseñadas desde cero para nuevas arquitecturas de propulsión.
Además, la participación en la Serie de Innovación Sostenible entre 2026 y 2028 conecta a la empresa con líderes globales que discuten el futuro de la movilidad. Ese diálogo no es teórico; impacta decisiones de inversión y desarrollo.
El respaldo de la FIA y la presencia en sus principales eventos consolidan la marca como actor relevante en la conversación sobre seguridad y sostenibilidad. En mercados globales, esa validación institucional pesa.
El resultado es una ecuación clara: innovación probada en competencia, trasladada al mercado, respaldada por alianzas estratégicas. Una fórmula que combina visión de largo plazo con ejecución concreta.