Un análisis de Geotab clasifica a 16 ciudades sede según su grado de preparación y resiliencia
Los grandes eventos deportivos no solo ponen a prueba a los equipos y aficionados. También representan un desafío para las ciudades anfitrionas, que deben garantizar que millones de personas puedan desplazarse sin afectar significativamente el tráfico, el transporte de mercancías y las actividades cotidianas.
Con este objetivo, la compañía especializada en telemática y análisis de datos Geotab realizó un estudio sobre la capacidad de respuesta de las 16 ciudades sede del principal campeonato internacional de fútbol que se disputará este verano en Norteamérica.
La investigación se basó en el análisis de miles de millones de datos recopilados de vehículos comerciales durante junio y julio de 2025, incluyendo períodos en los que se celebraron conciertos, competiciones deportivas y otros eventos masivos. El propósito fue identificar qué tan preparadas están estas ciudades para absorber un aumento significativo en la demanda de transporte sin generar afectaciones severas en la movilidad urbana.
Movilidad bajo presión
Para elaborar el ranking, Geotab evaluó cuatro factores clave: niveles habituales de congestión, tiempo que los vehículos permanecen detenidos con el motor encendido, seguridad vial y capacidad de recuperación frente a eventos masivos anteriores.
Los resultados muestran un panorama desafiante. Solo una ciudad, Foxborough, en el área metropolitana de Boston, obtuvo una calificación superior a ocho puntos sobre diez, mientras que la mayoría registró puntuaciones inferiores a siete.
Entre las ciudades con mayores retos aparecen Los Ángeles, Toronto y Vancouver, que ocuparon las últimas posiciones de la clasificación. En particular, Los Ángeles y Atlanta presentaron los niveles más bajos en capacidad de recuperación, una métrica que mide qué tan bien responde la infraestructura vial cuando enfrenta incrementos significativos en el flujo de personas y vehículos.
Según Mike Branch, vicepresidente de Datos y Analítica de Geotab, el desafío va más allá de movilizar aficionados hacia los estadios.
«Las ciudades deben garantizar que las personas puedan desplazarse, pero también que continúen funcionando los servicios, las entregas y las operaciones comerciales habituales. Comprender cómo responde la infraestructura vial es clave para planificar mejor y minimizar interrupciones», explicó.
Conductores anticipan más estrés al volante
Como complemento al análisis de movilidad, Geotab realizó una encuesta entre 3.000 conductores de Estados Unidos, Canadá y México para conocer su percepción sobre el impacto de los grandes eventos en la conducción diaria.
Los resultados reflejan una preocupación generalizada. La mayoría de los encuestados considera que manejar durante jornadas con eventos masivos resulta significativamente más estresante que en un día normal.
En México, cerca del 90% de los conductores afirmó que el tráfico asociado a este tipo de actividades incrementa el estrés al conducir. La percepción también es alta en Estados Unidos y Canadá, donde aproximadamente ocho de cada diez personas comparten esta opinión.
Además, los conductores manifestaron preocupación por el impacto económico derivado de los embotellamientos y los tiempos de espera prolongados. El aumento del consumo de combustible causado por el tráfico intenso aparece como una de las principales inquietudes en los tres países evaluados.
Datos para una mejor planificación urbana
Más allá de la clasificación, el estudio busca ofrecer información útil para autoridades, urbanistas y responsables de movilidad. Al identificar los puntos donde podrían generarse mayores congestiones, las ciudades tienen la posibilidad de implementar medidas preventivas que ayuden a mejorar la circulación y reducir los efectos de los eventos masivos sobre la vida cotidiana.

La compañía continuará monitoreando el comportamiento del tráfico durante el desarrollo del campeonato y publicará actualizaciones periódicas sobre la evolución de la movilidad en cada una de las ciudades sede.
En un contexto donde las urbes reciben cada vez más eventos internacionales, la capacidad para gestionar el flujo de personas, mercancías y servicios se convierte en un factor determinante para garantizar una experiencia positiva tanto para los visitantes como para quienes viven y trabajan en ellas.