Gigas advierte que millones de transacciones aún dependen de servidores físicos en Colombia

Durante años, la infraestructura tecnológica vivió escondida detrás de la operación diaria. Mientras los sistemas respondieran y las plataformas siguieran funcionando, pocas empresas se detenían a pensar cómo estaba construida realmente su arquitectura digital.

Pero la explosión de servicios remotos, pagos electrónicos y atención virtual alteró ese equilibrio silencioso. De repente, las organizaciones comenzaron a depender de sistemas activos todo el tiempo, sin margen real para interrupciones.

Ahí apareció una pregunta incómoda: ¿qué pasa cuando toda la operación descansa sobre infraestructura diseñada hace más de una década? Para muchas empresas colombianas, la respuesta empezó a generar preocupación.

No solo por eficiencia. También por exposición. Una caída eléctrica, un daño físico o un ataque ransomware pueden comprometer procesos sensibles, afectar servicios y detener operaciones críticas en cuestión de horas.

Ese escenario se volvió especialmente complejo para organizaciones medianas que manejan información financiera y plataformas esenciales sin tener grandes equipos internos de tecnología. La presión tecnológica empezó a crecer más rápido que la capacidad de respuesta.

En paralelo, el mercado cloud dejó de verse como una conversación exclusiva de innovación. La nube comenzó a entrar a las empresas desde un ángulo mucho más práctico: continuidad operativa.

Gigas entendió rápidamente ese cambio de mentalidad. La multinacional española viene fortaleciendo su presencia en Colombia con soluciones enfocadas en cloud soberana, ciberseguridad y servicios IT administrados para organizaciones que necesitan estabilidad operativa.

El movimiento coincide con una etapa donde muchas compañías buscan modelos tecnológicos menos complejos y más aterrizados a la realidad regional. Soporte en español, acompañamiento permanente y costos previsibles empezaron a pesar tanto como la capacidad técnica.

En ese contexto, Gigas busca posicionarse en un punto intermedio entre proveedores locales pequeños y grandes hiperscalers internacionales. La apuesta es ofrecer cercanía operativa sin perder robustez tecnológica.

“El punto ya no se trata de tener la infraestructura más robusta”, explicó Ezequiel Sulvarán, director Latinomérica de Grupo Gigas, “es que el cliente pueda dormir sabiendo que su operación no se va a detener”.

La idea conecta con una necesidad muy concreta del mercado colombiano: empresas que necesitan digitalizarse rápido, pero que no quieren asumir solas toda la complejidad técnica y operativa de ese proceso.

Al final, la transformación cloud está dejando una enseñanza interesante. Muchas veces la innovación más relevante no es la más visible. A veces consiste simplemente en lograr que todo siga funcionando incluso cuando el entorno se vuelve incierto.