En muchos mercados latinoamericanos, la eficiencia operativa ha sido históricamente el indicador clave. Hacer más con menos, mantener la cadena en movimiento y responder a la demanda. Pero ese modelo empezó a mostrar límites frente a nuevas expectativas.
Ahí es donde el nombramiento de Alessandra Salles como vocera introduce una variable distinta: la cultura como motor de resultados. No como concepto aspiracional, sino como herramienta concreta de transformación.
Su experiencia liderando iniciativas de excelencia operacional y desarrollo de equipos le permite entender que el cambio real no ocurre en los manuales, ocurre en la forma en que las personas trabajan todos los días. Y eso redefine prioridades.
El giro no es radical en apariencia, pero sí en profundidad. Se trata de pasar de estructuras rígidas a dinámicas más adaptativas, donde la colaboración no sea un esfuerzo adicional, sino parte natural del flujo de trabajo.
En ese contexto, la relación con distribuidores y socios también evoluciona. Se vuelve más estratégica, más cercana, más orientada a resolver problemas reales del mercado. Esa cercanía termina generando ventajas competitivas difíciles de replicar.
El después es una organización más alineada, más ágil y más preparada para lo que viene. Thermo King en la región no solo responde al mercado, empieza a anticiparse. Y la vocera se posiciona como una facilitadora de ese cambio.