Cuando las empresas hablan de transformación digital, la conversación suele girar alrededor de herramientas. Pero para GlobalLogic el verdadero punto de inflexión está en el talento. Durante su visita a la región, Srini Shankar dejó claro que América Latina se ha convertido en una pieza estratégica dentro del mapa global de innovación tecnológica.
La oportunidad surge de una combinación poco común: talento técnico en expansión, afinidad cultural con los mercados de Norteamérica y una zona horaria que facilita la colaboración en tiempo real. Ese conjunto de factores convierte a la región en un centro natural para el desarrollo de ingeniería digital.
El reto, sin embargo, es la escala. Las empresas globales necesitan miles de profesionales capaces de trabajar en inteligencia artificial, ingeniería de software avanzada y arquitectura de datos. No basta con tener talento; hace falta suficiente talento para sostener proyectos de transformación a gran escala.
Ahí es donde América Latina empieza a destacar. Según explicó Shankar, la región cuenta con una base superior a dos millones de profesionales tecnológicos, respaldada por un flujo constante de nuevos graduados en disciplinas STEM.
“La región cuenta con una reserva de talento de más de dos millones de profesionales tecnológicos, respaldada por una base académica de alto nivel. Con más de 220.000 nuevos graduados en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), América Latina ofrece la escala necesaria para apoyar el crecimiento y las iniciativas de transformación digital de nuestros clientes”.
La decisión de GlobalLogic ha sido convertir esa base de talento en una plataforma de innovación. En lugar de limitarse a operaciones de soporte tecnológico, la compañía impulsa centros de ingeniería capaces de participar en el desarrollo de productos digitales complejos.
Este cambio de enfoque tiene consecuencias directas. Significa que proyectos estratégicos de innovación -desde plataformas digitales hasta soluciones basadas en IA- pueden desarrollarse desde la región.
La tendencia también coincide con un fenómeno más amplio: las empresas globales están diversificando sus centros de ingeniería para reducir riesgos y mejorar la velocidad de desarrollo.
En ese movimiento, América Latina gana terreno como un hub tecnológico capaz de competir con regiones tradicionales de outsourcing tecnológico.
El resultado es que el talento latinoamericano ya no solo participa en proyectos globales; cada vez más contribuye a diseñarlos.