Tras la masificación de los pagos digitales en la región (60% del gasto de consumo en 2025) y con un año del sistema de pagos inmediatos del Banco de la República, Bre-B, el desafío de la banca ya no es procesar transacciones, sino interpretarlas en tiempo real para generar valor.
Colombia vive el cambio más rápido de su historia en la manera de pagar. En su primer año, Bre-B, el sistema de pagos inmediatos del Banco de la República, superó los $1.700 millones de transferencias y tiene más de 36 millones de usuarios, lo que hace replantear el nuevo propósito de la banca.
«Durante años, el activo más valioso de un banco fue su cartera. Hoy, son sus datos transaccionales los que representan la mayor oportunidad desaprovechada», afirma Pablo Pereyra Portugal, Chief Revenue Officer de la fintech 2innovate. «Ya no basta con saber si un pago fue aprobado o rechazado. La banca necesita comprender qué productos generan valor, qué canales impulsan la adopción y en qué puntos se deteriora la experiencia del cliente», agrega.
Tras una década enfocada en la velocidad y la infraestructura de los pagos digitales, la industria bancaria en Colombia, y en general en América Latina se enfrenta a un desafío: el beneficio de la Inteligencia Artificial.
Con una adopción sin precedentes impulsada por esquemas de pagos instantáneos, en donde los métodos digitales representaron 60% del gasto total de consumo en 2025 posicionando a América Latina entre las regiones con mayor crecimiento en la adopción de pagos inmediatos a nivel global, según datos de PCMI, la ventaja competitiva de las entidades financieras ya no radica únicamente en mover dinero, sino en interpretar el valor de cada movimiento.
Bajo este contexto, 2innovate, empresa especializada en tecnología para la transformación bancaria, analiza la transición de las instituciones financieras hacia modelos impulsados por datos e Inteligencia Artificial (IA).
De la operatividad a la fuente de conocimiento
Diariamente, millones de transacciones ocurren en segundos en la región: desde pagos con código QR en São Paulo hasta transferencias inmediatas en Ciudad de México o créditos para PYMEs en Bogotá. Sin embargo, para los bancos e instituciones financieras, este volumen representa una red de eventos distribuidos entre múltiples canales de pago y normativas locales.
La integración de fintechs, billeteras digitales y servicios financieros embebidos ha generado una cantidad de información. El reto actual de las entidades financieras no es acumular datos, sino conectar esos eventos para optimizar la rentabilidad, reducir problemas en la experiencia del usuario y anticipar oportunidades de negocio.
Inteligencia para simplificar la complejidad transaccional
Para responder a esta exigencia del mercado, 2innovate ha desarrollado FrameIQ, la capa de inteligencia integrada en su plataforma Frame Banking™. Esta solución permite a las instituciones financieras interpretar la información generada a través de múltiples canales, productos y geografías en tiempo real.
Al situar la transacción en el centro de la operación, FrameIQ transforma grandes volúmenes de datos heterogéneos en una visión clara del comportamiento del negocio. Esto facilita la identificación de patrones y la toma de decisiones informadas antes de que las tendencias resulten evidentes para el mercado.
Cuando esa información se comprende de manera integral, deja de ser un registro operativo y se convierte en una herramienta para mejorar la rentabilidad, reducir fricciones, fortalecer la relación con los clientes y competir con mayor precisión.
“Ya no basta con saber si un pago fue aprobado, rechazado o conciliado. Es necesario comprender qué productos generan mayor valor, qué canales impulsan la adopción, en qué puntos se deteriora la experiencia del cliente, qué aliados aportan eficiencia y qué patrones permiten anticipar oportunidades antes de que resulten evidentes”, concluye Pereyra Portugal.
Este cambio exige una nueva manera de observar la operación financiera. El desafío no consiste únicamente en recopilar más datos, sino en conectarlos, contextualizarlos y transformarlos en decisiones que puedan impactar el negocio en tiempo real.
La banca latinoamericana ha demostrado que puede innovar con velocidad. Ahora debe demostrar que también puede interpretar esa velocidad con inteligencia. Sin lugar a duda, la próxima ventaja competitiva no estará solamente en procesar un mayor número de transacciones, sino en comprender mejor el valor que cada una de ellas revela.
