Detrás de muchas operaciones de inteligencia artificial hay una actividad que rara vez aparece en las conversaciones sobre innovación: personas encargadas de etiquetar datos y moderar contenidos. El requerimiento presentado contra TELEPERFORMANCE SE pone precisamente a estos trabajadores en el centro de la discusión y cuestiona si los mecanismos de vigilancia de la multinacional son suficientes para protegerlos.
El caso parte de investigaciones realizadas por las organizaciones firmantes entre empleados y ex empleados del grupo TP en Nairobi, Kenia, que trabajaban en moderación de contenidos para una plataforma de redes sociales. A partir de esos hallazgos, la CGT-FAPT, Data Labelers Association y The Oversight Lab sostienen que existen riesgos que deberían estar contemplados dentro del plan de vigilancia de la empresa matriz.
Uno de los puntos señalados tiene que ver con trabajadores migrantes que habrían desempeñado sus funciones sin los permisos correspondientes. También aparecen denuncias relacionadas con el pago o pago tardío de cotizaciones sociales y cuestionamientos sobre los mecanismos disponibles para presentar reclamaciones laborales.
A esto se suma la naturaleza de la moderación de contenidos. Las organizaciones consideran que las condiciones particularmente exigentes de este trabajo pueden agravar los daños psicológicos asociados a la actividad cuando no existen suficientes medidas de protección. Por eso, el reclamo no se limita a revisar procedimientos administrativos, sino que apunta también a la manera en que se protege a quienes realizan estas tareas.
Ephantus Kanyugi, vicepresidente y responsable de programas de Data Labelers Association, plantea que la verdadera responsabilidad empresarial se refleja en las decisiones que se toman cuando los derechos de las personas que participan en la cadena de valor están amenazados. Su posición coloca el debate laboral directamente sobre una industria que depende cada vez más de grandes volúmenes de datos y procesos digitales.
El requerimiento pide además que TELEPERFORMANCE SE actúe frente a sus filiales y socios comerciales, identifique los riesgos según su gravedad y evalúe periódicamente las condiciones en el terreno. También solicita un sistema de alertas que sea realmente accesible para los trabajadores y permita reportar infracciones sin miedo a represalias.
El caso muestra así una tensión que empieza a ganar espacio en el negocio de la inteligencia artificial: la tecnología puede ser cada vez más sofisticada, pero detrás de ella sigue existiendo una fuerza laboral que necesita mecanismos efectivos de protección. Para las organizaciones firmantes, esa responsabilidad debe ser visible en las operaciones y no quedarse únicamente en los compromisos corporativos.